Muchos padres ven con angustia y temor la llegada de sus hijos a los 2 años y no es para menos, los mitos que giran alrededor de este periodo de la vida son tan inquietantes que incluso ha sido llama la etapa de “los terribles 2 años”. Rumores como las rabietas, cambios en los estados de ánimo, aumento en las demandas atencionales, inquietud motora y otros más han creado una estigmatización generalizada en torno a estos años. Sin embargo es probable que esta estigmatización se deba en gran parte a un desconocimiento y mal manejo de los comportamientos emergentes en los niños por parte de los padres, madres y cuidadores. A continuación le presentaremos algunos tips y sugerencias útiles para hacer de estos años una experiencia enriquecedora tanto para los padres y madres como para los niños y niñas. Como hemos visto en las publicaciones anteriores, durante los dos primeros años de vida él bebe se encuentra en constante exploración y aprendizaje del ambiente que lo rodea, lo anterior le permite un aumento significativo del control motor, imagen corporal, comprensión de los fenómenos naturales y el refinamiento del lenguaje, motricidad y pensamiento. A la edad de dos años es mucho lo que él bebe a aprendido y es en este periodo en el que comienza a aplicar sus conocimiento y aprendizajes sobre el mundo. Son niños que comienzan a sentirse cómodos tanto con su cuerpo como con sus movimientos por ello es normal que observemos que:

 

La marcha aumenta en velocidad, calidad y comienza a ser dirigida hacia objetivos específicos (correrá hacia juguetes y estímulos que atraigan su atención). Para evitar accidentes y situaciones molestas procuremos mantener cercadas escaleras y espacios que puedan representar un peligro para la integridad del bebe.

La manipulación hacía objetos pequeños mejora y se refina (estará en capacidad de sostener crayones haciendo pinza con sus dedos, comer sin ayuda, incrustar objetos grandes en línea, dibujar figuras simples, y pasar páginas). Una buena manera de dirigir la energía del bebe hacía actividades lúdicas y enriquecedora es aprovechar este logro en las destrezas motoras dejando a su disponibilidad legos, figuras para armar, crayones y hojas en blanco, plastilina y libros, siempre de manera supervisada.

En el espacio de aseo, baño y vestido veremos que él bebe empezará a exigir autonomía, va a querer vestirse y desvestirse solo, se autoevaluará como bueno, bonito, feo, limpio, comenzará a identificarse como niña o niño. Para evitar rabietas y momento incomodos, debemos dar el espacio suficiente al bebe para que tome ciertas decisiones como la ropa que usará, los colores que mas le gustan o que libros leer, a demás debemos procurar acompañar los procesos de identificación sexual mediante libros, socialización con pares, y siempre debemos permitirle dar su opinión e inquietudes en torno a su cuerpo.

Los miedos y sentimientos de ansiedad que le producia la separación de los padres comenzaran a re direccionarse hacia situaciones y objetos que lo rodean, es posible que comience a experimentar inquietud ante la oscuridad, ruidos fuertes, objetos extraños o incluso personajes animados. Podemos intentar reducir estos miedos acompañándolos y haciendo evidente la ausencia de peligro, siempre de manera pausada y siguiendo el ritmo del bebe.

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