Comprender el desarrollo neural de los bebes es una tarea crucial para los padres, maestros y cuidadores. Es muy probable que al entender lo que sucede en el cerebro de nuestros bebes seamos capaces de dar solución a inquietudes que nos embarcan en la cotidianidad, así mismo estaremos en capacidad de identificar en qué momento debemos consultar a un profesional o si lo que pensamos como deficiencia puede ser parte del proceso de desarrollo normal.

 

Pues bien, cuando el bebe a cumplido 6 meses ya lleva un buen trayecto de desarrollo neuronal, su cerebro está en proceso de crear mayores conexiones neuronales, y sus sinapsis cerebrales han alcanzado su máxima densidad en las zonas que controlan la visión, así que nuestro bebé ya esta en condiciones de distinguir los colores y rastrear el movimiento sin mayores inconvenientes. Por otro lado, el cerebelo, responsable del control motor, ha llegado a tal punto de madurez que podemos observar en el bebé intentos por darse la vuelta y un mayor y más preciso uso de sus movimientos.

 

A los seis meses tendremos un bebe que puede ver y moverse hasta donde se lo permite el desarrollo de su cuerpo. Encontramos entonces que aquellas áreas del cerebro encargadas de posibilitar la comprensión y producción del habla se encuentran en pleno apogeo. No es raro que comiencen a imitar los sonidos y voces que logra identificar en el medio que lo rodea. Por ello debemos prestar mucha atención a lo que decimos y cómo lo decimos puesto que de esto va a depender la calidad y volumen del vocabulario del niño.

 

Hablemos de manera clara, reforcemos con caricias y sonrisas las producciones vocálicas del bebé, comencemos a introducir los cuentos, involucremos a los bebes en las conversaciones y aprendamos a modular nuestro tono de voz de acuerdo a la situación. Aunque no parezca todo lo que decimos durante este periodo está siendo procesado a diferentes niveles por él bebe. Investigadores de la universidad de Kansas encontraron que el niño promedio proveniente de familias asistidas por el gobierno escuchaba alrededor de 616 palabras por hora, en comparación con 2153 palabras en familias encabezadas por profesionales.

 

Un aspecto crítico que debemos tener presente es el tipo de vínculo y el ambiente que rodea al bebé, si bien podemos usar todo tipo de estrategias de estimulación cognitiva, el afecto y la cercanía emocional no puede ser remplazada ni debe ser puesta en segundo plano. El estrés crónico, bien sea por situaciones de abandono o por situaciones familiares inestables puede aumentar los niveles de cortisol, la hormona del estrés, retardando el crecimiento neuronal. Megan Gunnar, profesor de desarrollo infantil en la universidad de Minnesota ha encontrado que aquellos bebes que mantenían relaciones inseguras y de abandono con sus cuidadores secretaban cantidades importantes de cortisol en situaciones de miedo, mientras que los niveles de cortisol se mantenían estables en bebes con fuertes lazos parentales.

 

Finalmente, cerraremos este capitulo con la memoria. A los 8 meses el hipocampo ha madurado lo suficiente para permitir a los bebes recordar acontecimientos recientes sucedidos apenas minutos antes. Ser consientes de este desarrollo nos permitirá incentivar actividades en las cuales los bebes aprovechen esta nueva capacidad y evitará que intentemos engañarlos suponiendo que el recordar eventos no es cosa de bebes.

 

Con todo lo que se sabe acerca del desarrollo neuronal, muchos padres pueden comenzar una desquiciada carrera por estimular al bebe con todo tipo de software y artefactos novedosos diseñados con estos fines. Sin embargo, tanto psicólogos evolutivos como neurocientíficos aconsejan tomar con calma esta tarea y permitir que las pequeñas experiencias cotidianas tales como jugar con las ollas, gatear por la alfombra, moverse libremente por la hierba o jugar con algún artefacto en apariencia simple, lleguen a su hijo y generen lo que una pantalla no puede suplir: el contacto con el ambiente real.

 

Recuerde que el cuidado y el afecto son trascendentales en todos los periodos de la vida.

 

Fuente: Marcus, D. L., Mulrine, A., Wong, K., & Lackaff, D. (1999). How Kids Learn. (Cover story). [Article]. U.S. News & World Report, 127(10), 44.

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